Guía práctica para tuiteros en busca de argumentos. La útil trampa de Puigdemont.

 

Lo que pasó ayer en el parlamento de Cataluña permite defender que hubo declaración de independencia y que no la hubo, y que se suspendió y que no se suspendió. Os presento mi Guía práctica para tuiteros en busca de argumentos.

Las palabras de Puigdemont: «Asumo el mandato del pueblo de que Cataluña se convierta en estado independiente en forma de república». Y con la misma solemnidad añadió: «El gobierno y yo mismo proponemos que el parlamento suspenda la declaración de independencia para emprender un diálogo sin el que es imposible alcanzar una solución acordada»

Observación previa. Puigdemont dice “asumir” (assumir en catalán). En castellano “asumir” es responsabilizarse de algo, aceptarlo (RAE). En catalán, esta acepción también parece existir: si assumeix la responsabilitat d’una cosa és que se n’encarrega. [Encarregar-se: fer-la, ser-ne responsable]

Luego habla de “proponer” al Parlamento la “suspensión” de la declaración de independencia (DI).

Esto nos da, en mi opinión, varias opciones para argumentar:

Primera. Puigdemont asume, es decir, se responsabiliza de la DI y, seguidamente, “propone” al Parlamento suspenderla. Por lo tanto:

  1. Si asume y se responsabiliza de algo, es porque existe. Quizás no lo haya declarado él, pero hace suyas las consecuencias.
  2. Como además no se puede suspender (detener, diferir por un tiempo) nada que no esté ya en marcha, la conclusión es que sí existe esa DI.
  3. Ahora bien, la suspensión era una “propuesta” que hizo al Parlamento, pero al no haber habido votación, éste no se pronunció. Conclusión: la DI sigue vigente sin suspensión.

Segunda. Igual que la anterior, pero la mera “propuesta” al Parlamento de suspenderla se consideraría aceptada por éste y, por lo tanto, diferida. Hay independencia pero, como el amor, está en el aire.

Tercera. No hay ni siquiera DI porque no se ha cumplido nada de lo que prevé el artículo 4.4 de la Ley del Referéndum: no se han proclamado los resultados por una Sindicatura que no existe, aún menos en dos días, no ha habido una sesión ordinaria para declarar formalmente nada (no estaba en el orden del día), no existe esa “declaración formal”, ni se han “establecido sus efectos”, ni se ha acordado el “inicio del proceso constituyente”. Al menos no por el Parlamento como luego comento. Entonces, si no ha habido DI, no podría suspenderse. Lo que se habría suspendido, digo yo, sería esa sesión ordinaria en la que se tendría que declararse.

 

¿Pero, entonces, qué pasa con la sedicente Declaración de Independencia que, esa sí, se firmó fuera del hemiciclo del Parlamento aunque dentro del edificio?

De su texto entresaco lo siguiente [está disponible entera en castellano y puede verse la versión original aquí]:

[…] nosotros, representantes democráticos del pueblo de Catalunya, […]

CONSTITUIMOS la República catalana, como Estado independiente y soberano, de derecho, democrático y social.

INICIAMOS el proceso constituyente, […]

AFIRMAMOS la voluntad de abrir negociaciones con el estado español, […]

INSTAMOS al Govern de la Generalitat a adoptar las medidas necesarias para hacer posible la plena efectividad de esta Declaración de independencia […].

Los legítimos representantes del pueblo de Catalunya:

 

En resumen:

  • Hay una Declaración de Independencia en el Parlamento, aunque no del Parlamento
  • En ningún momento la Declaración dice que sea un deseo cara al futuro, sino que lleva fecha del 10 de octubre.
  • En ningún lugar dice que se suspendan sus efectos.
  • Tiene todas las características de una Declaración formal, con efectos y señalando el inicio del proceso constituyente,
  • Y está firmada por todos los parlamentarios que lo quisieron, entre ellos el Presidente Puigdemont.

 

Y en conclusión ahora ya podréis tuitear defendiendo:

  1. Que hay DI pero con “suspensión” y disponibilidad para el diálogo, lo cual es muy abierto y guay. Da igual que no se diga sobre qué dialogar, la mera disposición es ya fabulosa.
  2. Podéis estar tranquilos si sois independentistas porque se ha constatado el “mandato del pueblo” y han firmado una DI en el Parlamento,
  3. Podéis decir también que no hubo una “declaración formal” o que está “suspendida” y así oponeros a que el Gobierno haga nada pues sería exagerar,
  4. Podéis, por el contrario, decir que si la hubo y eso basta para que Puigdemont vaya a la cárcel (él se responsabilizó), se aplique el 155 de la constitución o cualquier otra medida,
  5. O podéis decir que no entendéis nada y que qué demonios es todo esto.

Suerte.

@ignacioalonsom

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Diálogo, mediación, negociación

¡Dialogad (“hablemos, parlem”), buscad un mediador, negociad! Hoy muchos lo reclaman, pero ¿es posible?

Quizás me equivoco, pero para dialogar, para contraponer ideas e intentar buscar una avenencia, la primera cuestión es saber sobre qué. Es distinto hablar, por ejemplo, sobre financiación autonómica que sobre independencia. Cualquiera a quien le digamos “tenemos que hablar” nos contestaría “¿de qué?”. Por tanto, lo primero hay que saber para qué vamos a sentarnos a la mesa.

La mediación supone que hay un potencial litigio que se quiere evitar y para ello se busca a alguien (el mediador) que nos ayude. Es importante una cosa: el mediador no impone ninguna solución (no es un árbitro ni un juez), sino que ayuda a que las partes en conflicto la encuentren por sí mismas. Y otra cosa: la materia sobre la que se busca la mediación debe estar a disposición de ambas partes.

Negociar es tratar de conseguir algo con argumentos: por ejemplo un precio más bajo en mi tarifa de teléfono. Para ello, también es necesario que los negociantes puedan conceder lo que están tratando. Por ejemplo, no cabe una mediación ni una negociación entre una comunidad de vecinos y uno de los propietarios para que éste no pague el IBI al ayuntamiento. Por mucho que quieran ambos, por muy de acuerdo que se pongan o por mucho que les convengan las condiciones pactadas, no está en manos de la comunidad que el vecino no pague ese impuesto. Llegará el ayuntamiento y se lo reclamará.

 

Pues bien, dicho todo esto, creo que en las circunstancias actuales no es posible ni dialogar, ni mediar, ni negociar con seriedad en la independencia de Cataluña.

No se puede dialogar, porque por mucho que pronuncien la palabra nadie ha dicho sobre qué se quiere hablar. Una vez se sepa, se verá si se puede o no dialogar. Por ejemplo, no creo ser “poco dialogante” porque, por ejemplo, no me siente a hablar sobre la importancia de los neutrinos en la física cuántica: simplemente soy ignorante.

Mediar tampoco sería posible porque, como digo, es necesario que el asunto cuyo conflicto se quiere evitar esté a disposición de ambas partes. Si quien acepta la mediación es, pongamos, el Gobierno de España, éste tendría que poder decidir sobre el asunto a mediar, la independencia de Cataluña por ejemplo, cosa que no puede sin violar la Constitución (aunque quisiera, el Gobierno no puede decidir su independencia ni tampoco convocar sin más un referéndum para que se decida).

Y tampoco se puede negociar si no puede conceder lo que se está tratando. Si se sentara a negociar e incluso si llegara a un acuerdo sobre la independencia, dado que no está en su mano concederla, no habría acuerdo posible. ¿Y para qué negociar si no hay nada que ofrecer?

Por lo tanto, dialogar, mediar y negociar, pero antes sabiendo sobre qué y para qué.

@ignacioalonsom

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Las mayorías que votan

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Sobre mayorías, porcentajes y resultados del referéndum catalán del 1 de octubre me hago lío, así que he intentado hacer mis cálculos para comprender. Ya lo advierto: ni soy matemático, ni estadístico por lo que si alguno de los entendidos que lean esto me pueden corregir lo agradecería. El resumen está en estas tablas que explico más abajo.

TABLA 1 Sentido del voto Totales % de los votantes % sobre residentes censados(1)
SI 2.020.144 89,29% 38,01%
NO 176.565 7,80% 3,32%
BLANCO 45.586 2,01% 0,86%
NULO 20.129 0,89% 0,38%
  TOTAL 2.262.424 100,00% 42,57%
TABLA 2 Otros censados 770.000
Votantes (42,57%) 327.753
SI 292.654
NO 25.579
BLANCO 6.604
NULO 2.916
TABLA 3 TOTALES   % sobre electores residentes
SI 2.312.798 43,51
NO 202.144 3,80
BLANCO 52.190 0,98
NULO 23.045 0,43
TOTALES 2.590.177 48,73
(1)Electores residentes 5.315.180

En la TABLA 1, en la columna “Sentido del voto”, señalo los sufragios en uno u otro sentido según publica La Vanguardia con datos del Gobierno de la Generalidad. Según esto, votaron 2.262.424 personas lo que supondría un 42,57% de los censados (ahora explico):

Según la nota de prensa del Instituto Nacional de Estadística de 6 de agosto de 2015, el censo de Cataluña para las elecciones al Parlamento de Cataluña del 27 de septiembre de 2015 era de 5.315.180 electores residentes en Cataluña [en realidad, según esa misma nota, tenían derecho a voto 5.510.713 personas, pero la diferencia residía en el extranjero y en el referéndum esos catalanes no tenían derecho a voto, así que no los voy a contar]. Dando por buena esta cifra que es la última oficial de que dispongo (es verdad: habrá variado ya que muchos habrán llegado a la mayoría de edad desde el 2015, aunque también habrá otros que hayan fallecido o cambiado de censo, así que la doy por buena), quiere decir que votaron un 42,57% de los electores residentes.

Aparte, dice el Gobierno de la Generalidad que hubo 770.000 censados en colegios clausurados. Supongamos que sea exacto y que, a pesar de que podían haber votado en colegios de cualquier otro sitio, ninguno lo hizo (es decir, no están en las cifras de votantes aunque ya sabemos que al menos Puigdemont sí porque votó fuera de su colegio). Supongamos entonces que hubieran votado igual porcentaje (42.57%) y que lo hubieran hecho con idéntico sentido del voto de la Tabla 1. Esto supondría que de los 770.000 podrían haber votado 327.753 y los resultados habrían sido los de la TABLA 2.

Por lo que si sumamos ambos (los dados por la Generalidad como oficiales, más los que podrían haber sido, también según sus datos), el resultado obtenido habría sido la TABLA 3.

En resumen, inicialmente han votado el 42,57% de los electores residentes, pero imaginando que los censados que supuestamente no pudieron votar lo hubieran hecho en igual porcentaje y con igual sentido del voto, los votantes habrían sido del 48,73%. Un 43,51% del censo, habría votado a favor.

Así que si se declara la independencia basándose en estos resultados (y esta es una opinión), se hará sin que se haya pronunciado ni la mitad de los catalanes y sin que la mayoría del censo esté a favor. Personalmente me parece pobre para una decisión tan importante.

@ignacioalonsom

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Así empieza lo malo

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Javier Marías nos tiene acostumbrados a este tipo de novelas en las que lo que más destaca es la intención por el estilo, la escritura impoluta e indiscutible, la redacción redonda y seguramente intachable, frente al argumento o la construcción del personaje, las ambientaciones interesantes o el enfrentamiento al verdadero conflicto que subyace.

Las escenas son coherentes, aunque inmersas en permanentes rodeos por encontrar la expresión exacta (“por saberse inútiles o inoperantes… nos inocula la idea o nos la planta, nos la da o nos la contagia”) que más que envolvernos e invitarnos a continuar, nos aleja de la situación y de la vivencia de las escenas.

Como en otras ocasiones, la trama es muy secundaria, pasa casi desapercibida y podría resumirse en dos líneas. En este caso, frente a otras novelas del autor, es además menos creíble, lo que contribuye a un cierto desencanto. Pero, sobre todo, el autor se recrea en fórmulas y estructuras que quiere perfectas y que, por reiteradas y a menudo rebuscadas y difícilmente imaginables, se transforman en no pocas ocasiones en tediosas o alienantes. Tiene momentos brillantes, sin duda, propios del gran escritor que es (aun a pesar de un cierto trasfondo refunfuñón más propio del autor que del personaje que narra la historia), lo que no impide que, con frecuencia, la distracción me haya invadido. He de confesar que la tensión por la búsqueda de la construcción y la forma me ha alejado a veces de su lectura.

@ignacioalonsom

FICHA: Titulo: Así empieza lo malo; Autor: Javier Marías. Ed. Alfaguara.  536 págs.

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Crónica del pájaro que da cuerda al mundo

9788483835104Esta Crónica es, probablemente, uno de las novelas más extrañas que he leído. Un hombre acaba de dejar su trabajo en un despacho de abogados y recibe una llamada anónima de una mujer que dice conocerlo no así el protagonista. A partir de ahí, la obertura que escucha y la misteriosa llamada se unen como preludio de todo lo que le va a ocurrir, una serie de acontecimientos extraños y una realidad a medio camino entre lo onírico, lo real y lo imaginado.

Es el punto de partida que le llevará a encontrarse con personajes extravagantes (las extrañas hermanas videntes Creta y Malta Kanoo; la misteriosa y elegante Nutmeg y su hijo Cinnamon, regentes de un discreto establecimiento para mujeres; la joven May Kasahara, acaso la más intuitiva de sus reflejos), y de reacciones imposibles, que le inducirán a tener que afrontar situaciones en las que el deslinde entre lo existente y lo ficticio no siempre están claros ni para él ni para el lector.

Es una novela surrealista, o una forma surrealista de contar las cosas y de narrar las vivencias del protagonista. Una aproximación alegórica. Una búsqueda fantástica y nada convencional de sí mismo por el reflejo que produce en la realidad, sea ésta verdaderamente real (“Aún no soy capaz de decidir qué es lo real”) o imaginada (“Yo no soy más que un simple camino por donde pasa el hombre que yo soy”).

Como si lo relevante no fuera que los acontecimientos fueran reales o fingidos (“No debo descuidarme y dejar que me atrape la realidad que me rodea”), el protagonista se mueve cómodo en esta frontera buscándose casi a su pesar, casi por inercia, como si fuera  empujado por los acontecimientos que se le echan encima (“Simplemente se había puesto el hábil disfraz de libre albedrío”). Parece que cuanto le sucede ha sido, en realidad, una gracia sin la cual difícilmente podría haber dejado de ser un aburrido ser anodino. Circunstancias imposibles y personajes que también se buscan y que lo van revelando a lo largo del texto, sacándolo de un mundo del cual querría escapar (“descansaría un poco nada más, después regresaría al mundo que habita la superficie de la tierra, inundado de luz, el mundo en el que yo estaba antes”) pero en el que, poco a poco, se va hallando y ganándose.

No me ha resultado fácil llegar a una conclusión, quizás por la falta de linealidad, tal vez por la escritura en primera persona, o por la construcción de un universo tan enrevesado alrededor de un individuo aparentemente tan simple. Pero aun siendo compleja y con matices que sin duda se me escapan, la novela no me ha dejado indiferente.

@ignacioalonsom

FICHA. Título “Crónica del pájaro que da cuerda al mundoAutor: Haruki Murakami. Ed. Tusquets. 903 páginas.

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De ilusión y con ilusión

ilusionSolamente de ilusión, es verdad, no se vive. Pero sin ilusión, ni se crea, ni se construye, ni se imagina, ni se avanza… ni se vive.

En la recta final de una campaña larga pero apasionante, estamos teniendo la oportunidad de conocer a muchas personas extraordinarias. Y si algo he podido constatar es que, contra los vientos y las mareas más diversos, la ilusión todavía es posible.

Nos decía José Manuel el otro día en Leganés, que la ilusión de sus comienzos se estaba difuminando y que ya solo le quedaba la esperanza. Esperanza de recuperar la ilusión. Pero no era una esperanza irracional: esperaba y confiaba porque veía en nosotros de nuevo la posibilidad de dar forma al partido en el que él creía cuando se afilió.

Y en ese empeño se ha movido nuestro portavoz Tono Rueda, y con ese propósito nos hemos enfrascado los 21 de la Candidatura nº 4, La Alianza Magenta: con la ilusión por unas ideas que nos hicieron llegar hasta aquí, y para contagiársela a quienes les queda solo la esperanza de poder recuperarla. Somos conscientes de que únicamente ilusionados no cambiaremos las muchas cosas que vemos necesarias, pero desilusionados o desesperanzados nos hundiríamos en la rutina gris y agobiante. La rutina a la que parece que se está reduciendo el esfuerzo de los miles y miles de personas que se han dejado la piel por estas ideas que nos apasionan.

Y para eso necesitamos estar todos. Todos los que somos y todos los que fuimos. Los más ilusionados y los que necesitan más apoyo; los que perdieron la ilusión pero que aún nos miran de reojo y los que podrían acompañarnos aunque nunca siquiera lo imaginaron. Incluso aquellos que parecen hoy más preocupados por fomentar la maledicencia contra el compañero que por dejar de lado rencillas inútiles y construir hombro con hombro: hasta estos pueden reilusionarse de nuevo y empujar.

Miremos al futuro con generosidad. La ilusión sola no basta, pero sin ilusión no merece la pena.

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Por qué sí UPyD

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A la hora de querer votar, normalmente son varias las posibilidades para decidir cómo hacerlo. Simplificando un poco, se suele emitir el voto por:

  1. Una decisión ideológica: “soy de izquierdas/derechas por lo que solo votaré a un partido que se diga de izquierdas/derechas, independientemente de qué hagan” (presupongo que lo que hacen es de izquierda/derecha y por lo tanto no me pregunto mucho más);
  2. Una decisión personalista: “me gusta el o la candidata A y la voto independientemente del partido en el que esté o de lo que diga/haga (o por lo que dice y hace, o ha dicho o ha hecho)”. Esta opción tiene una subclase que sería la contraria algo más protestona: “no me gusta el candidato B y por lo tanto voto a cualquier otro que no sea él.”
  3. Una decisión complicada: “leo los programas, miro la trayectoria de los partidos, veo qué han hecho o qué no y decido en función de eso cada vez.”
  4. Una decisión posibilista: “desconfío en general de todos pero los nuevos, como aún no han podido equivocarse (tampoco acertar pero eso normalmente no lo considero) tienen el beneficio de la duda; quizás lo hagan bien: voy a confiar en ellos esperando que cumplan lo que dicen (a diferencia de los anteriores).

De todas, quizás las más sencillas sean la primera y la segunda porque parten de una decisión previa ya aceptada. La tercera es la que más exigencias requiere: hay que leer programas, hacer un seguimiento a las diferentes opciones y equilibrar pros y contras. La última es quizás la más ilusionante: puesto que en general ya me han demostrado que los partidos van todos a lo suyo, al menos los nuevos tienen la frescura de lo no contaminado (por lo menos en apariencia, mientras son nuevos y sin adentrarnos demasiado en detalles que me quiten la ilusión).

Yo, reconozco, que tiendo a la complicación y por eso creo que la única opción  para votar en las próximas elecciones (o la mejor, para no ser extremista) sigue siendo UPyD. Y vaya por delante que soy consciente de los líos internos que ha sufrido, de las huidas masivas de afiliados y de las encuestas (darse por derrotado por las encuestas es confiar poco en la democracia), aunque nada de eso afecta mucho la utilización de este criterio.

Y sigo pensando que es la única (o la mejor) opción porque reúne las dos exigencias que para mí son esenciales, a saber: no me disgusta lo que dicen (algunas cosas me gustan incluso entre bastante y mucho) y han hecho lo que han dicho que harían (libres de imputados, lucha contra la corrupción a costa de su dinero, despolitización de la vida pública, renuncia a privilegios, preocupación -de verdad- por los ciudadanos o por la gente, como se prefiera…). ¿Que hay otros partidos que dicen cosas que también me gustan?, no lo dudo (sobre todo, ahora en campaña electoral muchos/todos dicen cosas que me gustan bastante). ¿Que han sido coherentes entre lo que dicen que van a hacer y lo que han hecho? De esos ya habría menos (o, como en el chiste, uno o ninguno). Y la pregunta es: ¿me tengo que creer que van a luchar contra la corrupción si no lo han hecho mientras han gobernado (algún malvado diría incluso que la has favorecido o que son el germen de la corrupción), o quizás se han subido al carro porque es el momento o porque vende bien? ¿Van a arreglar las cosas justamente ahora —mira tú por donde— si en este tiempo que han tenido no lo han hecho (el mismo malvado podría decir que la has empeorado)? ¿Por qué ahora sí y antes no? ¿Me tengo que fiar de ti si eres calculadamente ambiguo para agradar (todos son malos/casta salvo tú), pero se escapan cosas que ya agradan menos?

En el caso concreto de Madrid, que es donde voto, los cinco concejales y los ochos diputados regionales han sacado los temas que a todos (al menos a mí) nos interesan y lo han hecho con tanta frecuencia que a los que gobernaban (y a los que estaban en la oposición, por cierto) se les ha cambiado el paso hasta el punto de hacernos creer ahora que son ellos los promotores de un cambio que de no ser por UPyD ni lo habrían soñado. En fin, es un voto no de confianza ciega como reclaman algunos otros (“vótame que ahora sí me voy a portar bien” o “vótame que no he hecho nada malo y no lo voy a hacer”), sino con certeza racional y verificada. Por eso, otra vez, merecerán mi apoyo.

Para saber más, no hay como visitar su web www.upyd.es porque, dicho sea de paso, ha sido siempre y es el partido más transparente. Y para discutir, nada como los espacios que aparecen más abajo.

@IgnacioAlonsoM

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